Transformación de Residuos Plásticos en Ecoinclusión

Cómo Ecoinclusión transformó residuos plásticos en un modelo de impacto replicable en Latinoamérica

En Argentina se desechan más de 12 millones de botellas plásticas por día.
Solo alrededor del 5% se recupera.
El resto termina en basurales a cielo abierto, ríos y ecosistemas, generando un impacto ambiental silencioso pero devastador.

Durante años, este problema fue apenas un tema de conversación.
Hasta que decidimos dejar de hablar y empezar a hacer.

El origen: cuando una preocupación se convierte en acción

En 2014, en la ciudad de Alta Gracia, Córdoba, tres amigos de la infancia nos reuníamos a charlar sobre una realidad que veíamos todos los días: plástico descartado por todos lados, sin ningún tipo de aprovechamiento.

No teníamos una empresa, ni financiamiento, ni un plan maestro.
Solo una pregunta incómoda:

¿Y si ese residuo pudiera transformarse en algo útil y socialmente necesario?

Ahí nació la semilla de lo que hoy es Ecoinclusión.

El problema del plástico no era técnico, era sistémico

Pronto entendimos algo clave:
el problema no era solo reciclar plástico, sino qué hacer con él una vez recolectado.

Recolectar sin destino es apenas mover el problema de lugar.

Necesitábamos:

  • un producto útil,
  • que pudiera fabricarse localmente,
  • con impacto social real,
  • y potencial de escala.

La idea: ladrillos ecológicos hechos con plástico reciclado

Investigando alternativas, encontramos una posibilidad que nos fascinó:
fabricar ladrillos ecológicos a partir de plástico reciclado.

Cada ladrillo podía reutilizar alrededor de 20 botellas plásticas, y además abrir la puerta a algo más grande: construir viviendas y espacios comunitarios en barrios vulnerables.

Nos capacitamos en el Centro Experimental de la Vivienda Económica (CEVE – CONICET) y luego empezamos a experimentar por nuestra cuenta.

«El CONICET firma un convenio de licencia de tecnología desarrollada por el CEVE»

Ahí apareció la parte que casi nunca se cuenta.

El fracaso como parte del proceso

Los primeros ladrillos no funcionaban:

  • se rompían,
  • se desgranaban,
  • no cumplían estándares mínimos.

Invertimos tiempo, recursos y energía sin garantías de éxito.
Varias veces estuvo la pregunta sobre la mesa: ¿vale la pena seguir?

Seguimos.

Después de múltiples pruebas y ajustes, logramos un producto sólido, que fue ensayado y certificado por el Laboratorio de Estructuras de la Universidad Nacional de Córdoba, confirmando su aptitud para la construcción de viviendas.

Ahí entendimos que el proyecto tenía futuro.

«Trazamos lazos con Fundación Ecoinclusión»

El siguiente cuello de botella: escalar la materia prima

Tener un buen ladrillo no era suficiente.

Para construir una casa se necesitan aproximadamente:

  • 5.000 ladrillos
  • lo que equivale a 200.000 botellas plásticas

Recolectar ese volumen sin un sistema era imposible.

Entonces dimos un paso clave: articular con el Estado local.

Firmamos una alianza con el Municipio de Alta Gracia e instalamos 10 puntos de recolección diferenciada en la ciudad.

La respuesta de la comunidad fue inmediata.
Los canastos se llenaban en pocos días.

Ahí nació oficialmente Ecoinclusión, no solo como proyecto técnico, sino como modelo colaborativo entre ciudadanía, Estado y organizaciones sociales.

El punto de inflexión: Desafío Google.org

En 2017 decidimos presentarnos al Desafío Google.org, el primer concurso de innovación social en Latinoamérica.

No teníamos expectativas desmedidas.
Enviamos la postulación y seguimos trabajando.

Semanas después recibimos una noticia inesperada:
fuimos seleccionados como uno de los tres mejores proyectos de impacto de Argentina.

Viajamos a México para competir con proyectos de Colombia, Perú, Chile y México.
Contra todo pronóstico, ganamos el primer puesto a nivel regional.

Ese reconocimiento marcó un antes y un después:

  • validó el modelo,
  • nos dio visibilidad regional,
  • y nos obligó a pensar en grande.

«Ladrillos ecológicos fabricados con botellas de plástico para familias sin vivienda.»

De un taller local a un modelo latinoamericano

A partir de ese momento, empezaron a contactarnos organizaciones de distintos países interesadas en replicar el modelo.

Ahí entendimos algo fundamental:

Ecoinclusión no debía crecer solo como una fábrica, sino como un ecosistema de conocimiento replicable.

Decidimos enfocarnos en formar y empoderar actores locales:

  • cooperativas,
  • emprendedores,
  • organizaciones sociales,
  • municipios.

La idea era clara:
que cada territorio pudiera transformar sus propios residuos en oportunidades, sin depender de nosotros.

La pandemia y una decisión estratégica: educación digital

En 2020, la pandemia frenó los viajes, los talleres presenciales y el trabajo territorial.

Lejos de paralizarnos, lo tomamos como una oportunidad.

Así nació Ecoinclusión Academia, una plataforma digital pensada para escalar conocimiento y democratizar el acceso a soluciones sustentables.

Hoy, personas de toda Latinoamérica pueden formarse online en:

  • Producción de ladrillos ecológicos
  • Madera plástica
  • Permacultura
  • Tratamiento ecológico de aguas
  • Termotanques solares con botellas recicladas
  • Emprendimiento de impacto y modelos de negocio sustentables

La Academia es la evolución natural del proyecto: menos dependencia geográfica, más impacto regional.

Impacto generado en territorio y a nivel regional

A lo largo de estos años, Ecoinclusión generó impacto real y medible en distintos niveles:

Capacitamos a más de 300 personas y organizaciones en 7 provincias de Argentina, acompañando a cooperativas, emprendedores y actores públicos en la implementación de soluciones de economía circular.

Reciclamos de manera conjunta más de 30 toneladas de desechos plásticos, trabajando codo a codo con cooperativas de recicladores y recolectores urbanos, fortaleciendo el entramado social local.

Además, participamos activamente en congresos y espacios nacionales e internacionales en países como Argentina, Chile, República Dominicana y México, compartiendo el modelo y promoviendo la construcción sustentable como una herramienta concreta de transformación social y ambiental en Latinoamérica.

«Fundación Ecoinclusión: transformar la basura en algo productivo»

Nuestra misión sigue intacta

Hoy seguimos transformando desechos plásticos en impacto social y ambiental positivo.

Pero más allá de los premios, las certificaciones o los reconocimientos, lo que nos mueve es algo más profundo:
ver comunidades enteras construyendo futuro con lo que antes era basura.

Porque creemos, con evidencia real, que
una idea pequeña puede transformar realidades,
cuando se combina con perseverancia, conocimiento y acción colectiva.


👉 Próximo paso

Si llegaste hasta acá, probablemente compartís esta mirada.

  • Si querés aprender a replicar este modelo en tu comunidad, conocé Ecoinclusión Academia.
  • Si sos municipio, cooperativa u organización y querés implementar soluciones de construcción sustentable, contactanos.
  • Si estás evaluando un proyecto de economía circular, te invitamos a descargar nuestra guía gratuita de análisis de inversión para plantas de ladrillos ecológicos.

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